viernes, 23 de marzo de 2012

Esos días.. pero de mierda.

Hoy he despertado odiando al mundo. Pasa muy seguido, en realidad, pero confieso que hace mucho que no me venía con tanta furia. Bueh, quisiera pensar que en parte me lo merezco dado que llevo ya más de dos semanas de felicidad casi plena, y qué chucha vale mi felicidad si a esta no le pone la vida algo de infelicidad. 

Felizmente, y perdónenme el uso excesivo que le doy a la palabra "feliz", hoy tengo la madurez (¿?) suficiente como para entender el porqué de mi amargura:

1. Hay una construcción de mierda realizándose al lado de mi edificio... no, no al lado de mi edificio, ¡al lado de mi cuarto! Para mí, eso de dormir hasta las 11 en vacaciones no ha existido, ya que desde las 8 de la mañana empiezan y no se largan hasta las 5. 

2. Mis cortinas blancas. Este problema me acompaña todos los veranos desde el 2006 que decidí que quería un cuarto totalmente blanco y por tanto, unas cortinas blancas quedarían geniales. A las semanas de instaladas mis hermosas cortinas blancas descubrí que fue la peor mierda de decisión que había tomado hasta la fecha. Toda la luz se pasa y el resto es historia.

3. Hace unos meses -y hasta hoy no sé cuándo empezó, ni por qué, ni cómo, ni dónde- mis vecinos decidieron traer al mundo a la engendra de satanás. Lo sé, es ella. Tiene que serlo, porque en todo el puto verano no he podido dormir, cocinar, leer, meterme dedo, NADA, sin que la mocosa no estuviera llorando y gritando como histérica. Lo peor es que tiene como tres nanas -oh, sí, he estado observando-, y ninguna de ella la hace callar; todo lo contrario.

Fátima, se llama la niña y la odio incluso más que a la construcción de mierda. La odio incluso más que a mis cortinas blancas.

Fátima, te odio porque tú NUNCA te callas y eres una engreída de porquería. Así te la pongo, niña: Esto es la guerra. La construcción está casi finalizada y se irá para no ser acosada por sus obreros nunca más; y mis cortinas me importarán un pepino: una vez que empiece clases y tenga que despertarme a las 5:30 de la mañana para llegar a mi estúpida clase de filosofía de las 7 ya no seré despertada por su luz infernal. Pero tú, tú engendra de lucifer, no te irás a ningún lado, y eso lo sé bien. Me jode, sobre todo, que no tengas más de 2 o 3 años y aún no sepas decir mamá o, en tu caso, demonius spectrum. Me jode que falta un re pincho para que crezcas hasta una edad útil en la vida. Me jode que hasta mi vieja, que podría ser la reencarnación de Mary Poppins, te odia. Me jode que incluso mientras escribo esta basura tú no dejas de chillar como si te mataran y ni siquiera te han tocado. Serás la drama queen del futuro y esa que llora para llamar la atención, porque lo haces ahora. 

Y por fin, que terminé de destilar el odio, puedo proseguir a recostarme en posición fetal, a seguir escuchando a Fátima y a los taladros de la construcción de al lado hasta enloquecer.

Oh, y lo olvidaba: hice este dibujito en paint -ya que no sé usar otra cosa- para más o michi ilustrar la situación...

jueves, 8 de marzo de 2012

Día de la estupidez, perdón, de la mujer.

Hoy, mientras seguía medio dormida en mi cama, escuchaba a mi madre llamar entusiasmadísima a mis tías para saludarlarlas: “¡Feliz día de la mujer!”, decía. “Mmmm, ok”, pensé yo. “Saludaré con algún mensajito sarcástico a mis amigas cercanas”. Pero no fue hasta que entré a mis dos redes sociales favoritas –Facebook y Twitter- que me topé con la desagradable sorpresa de gente hablando mal de este día y ninguneándolo como si fuera una celebración estilo El día del Pollo a la Brasa.

Wa.. wa.. wa.. ¡wait a minute, compadre! 

Aquí algunas de las estupideces que andan circulando por la red:

-"Feliz día mujeres, aunque no tenga mucho que celebrarles".
Celebra que una tuvo el desagrado de tenerte adentro 9 meses y soportar parir a un engendro como tú. Y celebra a la que te quitó la virginidad, aunque bueh, siendo tú, supongo que fue un hombre el que tuvo el “honor”.
-"Feliz día internacional de las BRUJASss!!! que digo MUJER =)"
Pobre niño, fue criado en Hogwarts y posiblemente por la mismísima Umbridge.
-"El momento en que las mujeres no tengan un solo día para celebrar lo que son, será porque la igualdad se alcanzó".
-"Decir el mismo floro a todas las mujeres como muestra de "trato igualitario"".

O sea, en serio ¿Sigues creyendo en eso de la “igualdad”? Niños, los hombres y las mujeres no somos iguales ni física, ni emocional, ni intelectualmente. Ojo, no digo que uno sea superior al otro, solo que nunca seremos la misma huevada. Nunca. Derechos y deberes.. ese es otro tema.
-"Feliz día de la mujer a todas aquellas que usan su cuerpo para lograr cumplir sus objetivos".
Gracias. No te resientas, ya te tocará un jefe gay que querrá que le muestres tus minucias para ascender de puesto, idiota.

-"Feliz Día de la Mujer a quienes aceptaron que un día reivindicativo como éste, termine siendo un día de descuentos en SAGA".
¿No es genial? Por lo menos aprovecha que hay un motivo X por el cual hacen descuentos en ese lugar y ve a comprarte una camisa digna, que esa ya tiene el cuello roto.

Y eso que son las 9 de la mañana. Me pregunto ¿Qué más tendré que leer en el día? Señores, ¿Qué tanto les jode de este día? ¿Acaso son homosexuales reprimidos que quisieran ser celebrados también? O, ¿Acaso nadie los celebra por sus cumpleaños que quisieran una festividad que obligue a la gente a saludarlos porque sí?

Y esto no solo va para los hombres cojudos de mi Facebook y Twitter, esto, y es lo que me indigna un poco más, va también para las mujeres que reniegan de que se celebre este día. ¿POR QUÉ? ¿Acaso les jode ser mujeres?

Yo estoy contentísima con este día. Claro, una vez más y como otras celebraciones una dice: “No debería ser solo este día, sino todos los días”. Pero no es así, pues papa’e. Así que aguanta y saluda, nomás. Recuerda por qué es que lo celebramos realmente y recuerda que ser mujer es de puta madre –por más hormonales, locas y lloronas que seamos-, porque sin mujeres, ustedes señores, no serían nada. 

Bendita sea mi máma, pedazo de cojudos, por haberme parido hembra. 

Feliz día de la mujer a las que están orgullosísimas de serlo y les jode como yo que les baje cada mes (aunque qué miedo si no te baja). A las femeninas que aman ponerse vestiditos y a las no tan femeninas que de sus tabas no se separan. A las que son amas de casa y a las que chambean como locas para lograr ser llamadas “jefas”. A las que han sufrido un culo por ser mujeres y que son maltratadas diario y a las que lograron liberarse de esa vida de mierda. Feliz días, mujeres. Ponte tus tacos –si es que los usas- y písale el pene a ese hombre idiota que te jode. Es tu día, adelante.

Y una cosita más a ti mujersita que te sientes excluída de esta celebración: ¿Tienes tetas? ¿Te baja? Entonces, haznos a todos un favor: Cállate y goza.

martes, 6 de marzo de 2012

a mi EX carrera

Un día desperté y quería ser diseñadora de moda. Fue realmente así como sucedió para mí. 

Siempre me había gustado la moda. Corrijo eso: Siempre me había gustado la ropa. Desde que tengo uso de razón me afanaba como desquiciada comprando cositas raras y me encantaba perder mi tiempo combinándolas y tratando de crear nuevos estilos para usar. A nadie en mi familia parecía importarle, dado que todos a mi alrededor siempre se han puesto lo que se les pega en gana. Con los años el gusto huachafo se me fue medio refinando y me convertí en la pequeña asesora de moda de mi hermana mayor. La flaca, que siempre ha sido de las que salen harto a discotecas y con sus amigos, no podía repetir la ropa ni aunque le costara la vida, y creo que eso se me pegó. No solo eso, sino que al tener ella una armario infinitamente más extenso que el mío, era inevitable que yo invadiera su cuarto cada vez que podía para pelarme algo que me afanara y que según yo “me quedaba más bonito que a ella”. 

Me vieja se fue percatando de esto y me eligió también como su personal stylist y así de la nada, me fui metiendo en el tema. Pero no fue hasta un día, cuando tenía 13 años, vi una película cuyo nombre siempre olvido, que decidí que quería convertirme en diseñadora de moda. 

Sin argumentos convincentes se lo propuse a mi vieja. Me ignoró –bueh, aún faltaba un culo para graduarme del cole-.

Llegué a los 17 y ya era la hora de decidir. Yo seguía afanadaza con el tema, aunque no sabía bien de qué trataba. En realidad, debo admitir que en ese momento estaba más interesada en darle la contra a mis viejos que en estudiar una carrera que yo sabía que no me iba a dar plata.

Me fui con mi mamá a ver dos institutos “conocidos”: Chio Lecca y CEAM –¿para qué más?-. Me quedé con el segundo porque lo vi más limpio –lorna-. 

Empecé las clases el 24 de Marzo del 2008 y desde ahí, fue como una marea. 

Me arrepiento en el alma haberles hecho gastar tanta plata a mis viejos en una carrera que al final de cuentas no es para mí; pero de lo que no me arrepiento para nada, es de haberla estudiado. ¿Por qué? Conocí gente excelente con la que hasta el día de hoy paro y son mis patazas. “Los únicos que me entienden”, decía antes. Profesionalemente, diría que así es. Conocí, también, gente hasta las huevas que no perdía oportunidad para hacerme sentir miserable; pero paja, porque si ahora soy una conchuda de mierda, es por ellos –¿gracias totales?-. Aprendí de arte, y de las distintas formas de belleza que hay –no todo es gordo/flaco, alto/chato, Blanco/negro-. Y, lo más importante, aprendí que en este país hay un montón de talento y gente que se esfuerza mucho para hacer cosas lindas, pero que hasta que no se le dé más importancia a la creatividad, inteligencia y esfuerzo de esa gente, y se piense solo en “fama y dinero”, no lograremos nada con la moda acá en Perú (pero ese es un tema que no discutiré el día de hoy).

Finalmente, debo decir a todos esos que piensan que me quité a media carrera, que no fue así. Terminé CEAM. Me gradué y titulé como Diseñadora de Moda y ahora estudio algo que siento que me va más y que por cojuda dejé de lado –a pesar que todo el mundo me decía que esa carrera sí era para mí-.

¿Lo único que pido? Aprender un culo, una chamba digna para vivir en paz, madurar por fin y, por último,  poder lograr hacer algo significativo para ayudar a otros chibolos como yo que se afanan en estudiar moda, pero que al salir se quedan igual que yo: en nada.

PD: Perdón por la EMOtividad
PD 2: Queridos institutos de moda en el Perú: FUCK YOU.

lunes, 20 de febrero de 2012

La pequeña cofradía

Siempre he sido del tipo de flaca a la que le gusta tener su mini pandillita de amigas mujeres. Todas accesibles al llamado ya sea desesperado o juerguero de mi teléfono. Eso de la soledad nunca se me ha dado y siempre he necesitado de mi grupito para sentirme reconfortada. Por ende, en honor a esas otras flacas que me hacen la taba cada vez que lo he necesitado, es que decidí escribir una listíta con algunos de los miembros de mi cofradía:


LA SOCIAL

Sale todos los fines de semana sin excepción y te hace lista –o simplemente te deja entrar- para todo. A este intrépido personaje juerguero los novios le duran poco, pero los que logran atraparla, tienen que preparase, porque le deparan muchas noches de alcohol y desveladas. 


LA EGOCÉNTRICA

Todo yo. Este malévolo ser es la típica hija única a la que se le han concedido todos sus caprichos de niñez y que ahora nos tortura a nosotras con sus historias: “Mi vida es una novela”, dice la egocéntrica. Pajaza para salir a tomar un café en tus tardes aburridas, porque así no tienes que hablar mucho: Ella te contará hasta de qué color es su uña del dedo meñique y tú solo tendrás que abrir la boca de vez en cuando para decir: claro, claro. 


LA DE AVANCE

Quien no tenga una amiga perra, que tire la primera piedra. Todas, y repito fuerte y claro, ¡Todas tenemos que tener una amiga así! Ya sea para aprender algunos trucos sexuales, para salir con ella cuando el flaco nos deja, o simplemente porque es mejor tener al enemigo de cerca, que de lejos. La típica que tu vieja odia y que tu viejo desea en secreto.


LA MONJA

De haber escrito esto hace dos años, diría que es la típica virgen del grupo, pero ahora… Aun así, es la niña buena, que quiere un chico bueno, que llega a su casa a una hora buena y que solo tiene buenos deseos –excepto para la de avance, que es probablemente, quien le robó el futuro marido-. 


LA CHANCONA

Cero vida social; muy buenos consejos.


LA MAGALY

Ya sea o no que vea ese programa de pacotilla, la magaly siempre te tendrá al tanto de las últimas, del chisme calientito y recién salidito del horno. Claro que ella jamás admitirá que es chismosa/stalker, ella "solo quiere(quiero) estar bien informada". 


LA MAMÁ

Infaltable tenerla. La que te recoge el pelo cuando estás vomitando en el baño de la discoteca. Sí, esa que te presta plata cuando te quedaste sin nada, que te prepara comidita cuando la visitas, que te consuela cuando estás hecha mierda. 


LA RAREZA

Esa niña extraña que jugaba a ser vampiro y que pensaba que de grande sería poeta en Arábia. Un bicho raro, pero tan interesante que no puedes dejar de lado. Todo un personaje; la obra de arte andante de tus amigas. Las conversaciones más interesantes las he tenido con esta individua. 


LA "FASHION"

Recontra trendy y bien a los tacos. Te para diciendo que eres una huachafa de mierda y que te vistes como camionero exiliado.
Hace unos años yo era esta. Ahora ya no sé en qué categoría posicionarme. 


LA SIN NOVIO

Esa amiga recontra linda que todas tenemos, que es inteligente, madura y buena onda pero que nunca ha tenido flaco ni tiene en sus planes tenerlo. Diría torta, pero definitivamente sería juzgarla, ya que siempre he pensado que lo que la sin novio espera es a su galanazo de cuento de hadas.


LA MIL NOVIOS

Esa flaca que tuvo su primer beso a los 9 y que desde ese momento ha tenido tantos flacos como cortes de pelo. A todos los amó y por todos sufrío, pero a los dos meses ahí la veías, embarcandose en una nueva relación "para siempre".

Y por último…

LA MONGA

La que es torpe, se alucina fea, estudia lo debido, da malos consejos, está siempre en las nubes, está enamorada del único peluche que se ha ganado en un juego de concurso y que no sabe lo que quiere.


Leyendo esto, creo que a todas nos ha tocado ser más de una vez este tipo de amigas -aunque sea por unos cuantos meses-, así que no hay excusa para dejar de lado a ninguna –¿ni siquiera a la de avance? No, ni siquiera a la de avance-. Sería como si Carrie dejará de ser amiga de Samantha… y dado que me he desviado de nuevo a esa serie de mierda, debo decir que en realidad todas la chicas tenemos nuestro grupo de amigas estilo Sex & The City, pero pobre.

miércoles, 25 de enero de 2012

"La chispa"

Ayer vi Sex and The City 2. Muchos pensarán "¿y a mí qué orto?, pues bien, mientras disfrutaba muy emocionada de mi película -la cual veía por segunda vez después de estrenada en el cine-, noté -muy aparte de la belleza de los atuendos- lo real que se puso la trama esta vez en comparación con Sex and The City 1, o mejor dicho, me aventuré a observar lo parecida que se me hizo la protagonista, y su relación con Mr. Big, a la mía.

Empezaré, pues, a explicar con detenimiento, dado que es muy posible que pocos siquiera sepan de qué chucha estoy hablando.

La situación va así:

Carrie es la protagonista. Una flaca afanadasa con la moda, con sus amigas, su trabajo y su vida social. Afanadasa, sobre todo, con una cosa en especial: encontrar al flaco ideal

En el transcurso de la serie (sí, porque Sex and The City era originalmente una serie), sucede que conoce a John Preston, mejor conocido por todos los hinchas de la serie como Mr. Big. Carrie y Big se enamoran, pero Big es de esos hombres que.. ¿cómo lo diría sin que suene feo?... le "teme al compromiso". No solo eso, es mucho mayor, con dos divorcios es su hoja de vida, un ex pendejo y sabelotodo. A pesar de todos los intentos -casi desesperados- de Carrie, Big parece que no querer salir de su postura de informalidad, lo cual finalmente termina separándolos.

La protagonista conoce y se involucra con miles de flacos más y Big hasta se llega a casar, pero eso no es lo importante -ni tampoco el hecho de que Big le sacara la vuelta a su esposa con Carrie y esta a su novio Aiden-, no, lo importante es que por algún motivo cósmico estos dos parecen volver a toparse una y otra vez, y otra vez, y otra vez...

¿Cómo termina? La serie termina con Big "rescatando" a Carrie de una relación infeliz con un tipejo ruso que tenía aún menos tiempo para ella que el que Big le otorgaba. Todos felices hasta la primera película de Sex and The City, en donde John y Carrie acuerdan casarse para que finalmente este la deje plantada en el altar. ¿Lindo, no?

Bueh, esa película terminó "bien". Finalmente sí se casaron y vivieron... vivieron... vivieron... Acá es donde llega la segunda entrega de las películas de Sex and The City -y la que más me importa-. Carrie y Big ya llevan dos años de matrimonio "feliz", cuando en eso la Sra. Preston empieza a sentir eso a lo que nosotros llamamos rutina.

Big, siendo un tipo de lo más buena onda, se siente hasta el culo de ver que no está haciendo a su esposa feliz. Pero, ¿Qué es lo que necesitaba Carrie para ser feliz? Según la protagonista, ella necesitaba "la chispa".

Y acá es donde termino de hablar de esa película para empezar a hablar de por qué, a pesar de creer que Carrie Bradshaw, perdón, Preston, es una perra de las únicas, me identifiqué tanto con su personaje: LA CHISPA.

Llegan esos momentos en toda relación en la que una se siente encasillada, como que no va para adelante, ni va para atrás. Sin importar cuantos te quiero se digan el uno al otro -y cuan cierto sepan que esto es- si no hay esfuerzo, no hay ganancias. Esa es la verdad de la situación.

Dos días a la semana

Llegó una parte en la película en la cual Big le propone a Carrie no verse por dos días enteros dentro de la semana. "¿No te gustaría tener ese tiempo para hacer tus cosas?". Carrie, ocultando de alguna forma su descontento le atracó al hombre. Fue corriendo donde sus amigas y haciéndose la superadasa -y acá me identifico aún más- les contó de su nueva regla. Una de ellas la miro con tristeza y le dijo: "¿No te lastima que elija pasar ese tiempo solo que contigo?". Carrie se quedó callada.

La entiendo, en realidad, porque a pesar de sentirse una perdedora por aceptar cosas que no le gustan en miras de un futuro más alegre con quien ama, se mantiene firme ante los demás. Nada pasa acá.

Por supuesto que esa regla absurda propuesta por Big no funcionó, y como todos los que hemos visto la serie conocemos la naturaleza perruna de nuestra amada Bradshaw, no fue de sorpresa que al reencontrarse con su ex, Aiden, se dieran un chape de aquellos.

Les contaría el final, pero recordemos que es un filme hollywoodense hecho para un público femenino recontra arrecho.

La chispa

Siempre me consideré de esas flacas que con las cosas simples de la vida se conformaba para ser feliz. Error. Resulta que me gusta que me engrían, que me salgan con detallitos monses y que me digan que me quieren todo el puto día. Es por eso que a veces no puedo evitar ponerme triste al ver que sin importar cuánto lo intente, no veo la chispa esa de la que la Bradshaw hablaba.

Lo que pasa es lo siguiente: Hombres detallistas, ya son contados con los dedos de una sola mano. A mí me tocó uno de puta madre, que amo como mierda, pero que tiene un defectirijillo: no está en esa mano. Duele a veces sentir que no hay interés de la otra parte. Claro que yo sé que no es así; interés hay de sobra y es solo que esa es su manera de ser y bla bla bla. Bacán, pero jode igual. ¿Qué hacer, entonces?

Por ahí quizás hemos escuchado esta frase:

"A veces esperamos tanto de los demás porque sabemos que nosotros estaríamos dispuestos a dar mucho"

No por las puras dicen los abuelitos que a una mujer se le tiene que enamorar todos los días, y no por las huevas nos cuentan las abuelas que al hombre se le conquista por el estómago. 

Por mi parte, me meteré a un cursillo de cocina. Yo no sé ustedes.

sábado, 21 de enero de 2012

(Dreams, little dreams) Pequeños sueños

Cuando una tuvo que crecer prácticamente sola, se le hace inevitable elaborar toda clase de ideas locas respecto a la vida y a lo que quiere para su futuro.

Me acuerdo que tenía 10 y fue justo el día después de la fiesta de quince años de mi hermana mayor -la única que tengo-. Todo el mundo estaba limpiando y ordenando, pagando cuentas de catering y desarmando luces. Yo estaba sentada en la sala de mi casa jugado a que las columnitas de azúcar que sostenían la torta eran una casita de barbie. Mientras me lo pasaba bomba imaginando que era un castillo antiguo empecé a alucinar mal acerca de mi -hasta ese entonces- incierto futuro.

Hoy que es un día medio denso para mí y que la EMOtividad de los sábados por la tarde me llegó -como casi todos los sábados-, se me ocurrió levantar mi perezosa humanidad de mi cama y escribir todos lo sueño que tuve mientras jugaba ese 7 de Octubre del 2000. Aquí les van:

1. Irme a vivir sola a penas cumpla 18
Ahora, casi al borde de los 22, estoy muy orgullosa de contarles que vivo aún con mi vieja.

2. Cambiarme el apellido
Esa era la época de "odio a mi viejo"  

3. Irme de viaje a Roma
Culpen a las columnas estilo romano de la torta.

4. Nunca tener hijos 
Ya a esa tierna edad estaba segurísima de que sería mala madre.

5. Morir de viejita junto a la chimenea y rodeada de mucho nietecitos
Un poco difícil, considerando que no quería hijos. Pero para mi imaginación no había límites.

6. Casarme de improvisto
Tipo -Oe, ¿hay que casarnos? - ¡Ya!
Correr hasta el "centro de matrimonios" más cercano y que nadie se entere hasta después de dos años.

7. Tener un volswagen color rosado
Quería ponerme lentes rosados también, usar una chaqueta de cuero rosado y tener un celular rosado. Chola.

8. Ser una escritora famosa
The fuck?!

9. Salir en la tele
Ni en programa de juegos he salido, cocha su madre.   

10. Tener mucha plata
Acabo de revisar mi billetera y solo tengo 10 céntimos.

Por supuesto que deliré mucho más ese día, creo que fue porque estaba dopadasa de tanto medicamento que me dieron para el cólico estomacal que sufrí por comer esa torta chicha. Sea como fuere, me da un poco de tristeza darme cuenta que hasta la fecha no voy cumpliendo ni un solo sueño que tenía a esa edad. Robaré un banco -creo-, solo para poder quedarme con la satisfacción de regalarle a la yo de hace 12 años que uno de sus sueños sí se cumplió.

Un poquitos de musiquita que, sorprendentemente, describe muy bien mis sueños:

Árbol
"Pequeños sueños"

jueves, 19 de enero de 2012

Boca come...

Culo paga.

¿Cuántas veces no hemos escuchado este refrán de nuestras madres, tías, amigas, viejas mercachifleras, etc? Como bien sabemos, nada cae gratis en esta vida y menos si viene de un hombre -o eso es lo que a mí me han hecho creer-, pero lo que me interesa de esto no es realmente que una tenga que practicamente venderse para conseguir algo de un tipo, lo que me interesa es ese "algo": sexo.

Conversando con Flaco en una de nuestras interminables discusiones acerca de las "relaciones de pareja", tomábamos el ejemplo de una amiga que tenemos en común a la que llamaremos Florcita. Florcita tiene la constumbre de utilizar el sexo como manera de "controlar" a su actual señorito enamorado.

-Todas ustedes hacen esa mierda- dijo Flaco
-Calla, cachero. Yo nunca te he hecho semejante huachafada- Le contesté con mucho amor.

Ciertamente, pienso que quizás en una o dos ocasiones puede ser que yo me haya aprovechado del sexo para obtener algo que quería de un sujeto, para arreglar una discusión -o dejar de tenerla-, o simplemente restringiendo dicho acto para "enseñar una lección".

Pero, ¡¿Por qué mierda hacemos esto las mujeres?!

Años de entrenamiento, señores, años de entrenamiento (¿?). Ya es algo que se encuentra en nuestros genes femeninos, algo heredado de nuestras madres. Incluso mientras escribo este post tengo la voz de mi vieja diciéndome que no "dé" tan fácil porque después se acostumbran.

WHAT?
- "Sí, Catita. Se acostumbran" -

El sexo se ha convertido entonces en nuestra herramienta más útil de manipulación.

No me gusta hacer mucho "eso"

Quiero confesar que siempre he creído que la manipulación es casi casi una forma de arte. Todos hemos manipulado una situación o a alguna persona alguna vez para obtener algo que deseamos. Los por qué sobran aquí -y tampoco es un tema que me importe-, sin embargo, sí me causa mucha curiosidad el porqué nosotras, las mujeres, nos valemos de la restricción del sexo para manipular a los hombres. Es muy sencillo (muy bajo), decimos "No, estoy cansada" o "Me duele la cabeza" o "Estoy con la regla" y SUA, se acabó: Nada de 'jamoncito' para usted, compadre.

Y con esto llego a donde quería llegar: ¿Por qué nosotras mismas nos privamos de realizar esta actividad? ¿Es acaso que a las mujeres no les gusta tirar tanto como a los hombres? ¿Es el sexo algo tan poco y necesario en nuestras vidas que tenerlo o no tenerlo nos da exactamente igual? Honestamente, no entiendo. O soy una ninfómana o mis amigas son unas frígidas. Dudo que la respuesta sea una de estas.

Conversando con Florcita, tuve como resultado que ahora se ha dado cuenta de que "realmente no le gusta mucho hacer eso" (Inserte cara de asombro aquí). Y no comprendo el porqué de su respuesta. A muchas mujeres les pasa, eso sí lo sé. Una vez más me encuentro repitiéndome a mí misma ¿POR QUÉ? ¿Acaso sus novios son unos ineficientes sexuales? o, ¿quizás ellas sufren de algún problema vaginal? De esta forma, podría decirse, que ella queda "excusada", pero ¿y las demás? ¿Las mujeres que como yo sí son hinchas de hacerlo cada vez que se puede? Respuestas, ¡pido respuestas!

"A ver si con eso aprende"

Esa es conocidaza, hasta yo la he hecho -pero mi naturaleza no me permitió continuar con el castigo por más de una hora, porque igual terminé con los calzones abajo-. ¿Obtuve lo que deseaba? El susodicho ¿aprendió la lección? Sí, lo hizo.

Ya vi que no encontraré moraleja en este post, pero lo que sí puedo hacer es prometerme a mí misma no caer en ese jueguito estúpido de nuevo... por ahora.

Por último, quisiera saber -en parte como consuelo-, si lo normal es tirar poco y lo anormal es ser como yo, o sea, una cachera de mierda.

Gracias por su atención.
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